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Una jueza porteña declaró inconstitucional la baja de imputabilidad y sobreseyó a un adolescente de 14 años

Una jueza porteña declaró inconstitucional la baja de imputabilidad y sobreseyó a un adolescente de 14 años

"No podemos castigar a los chicos por lo que no hicimos", dijo la jueza Laura De Marinis y sobreseyó a un adolescente detenido por un intento de robo. Es el segundo fallo que cuestiona la aplicación de la Ley 27.801 desde su entrada en vigencia.

El 10 de septiembre, un grupo de al menos cuatro adolescentes interceptó a un hombre de 47 años en la Ciudad de Buenos Aires. “¡Dame todo. Dame el celular!”, le dijo uno de ellos. El hombre corrió unos metros, se cruzó con un policía de la Ciudad y pidió auxilio. Los adolescentes fueron detenidos en flagrancia. Uno tenía 14 años.

Once días después, la jueza Laura De Marinis, a cargo del Juzgado de Primera Instancia Penal Juvenil, Contravencional y de Faltas N° 3, declaró la inconstitucionalidad del artículo 1 de la Ley 27.801, que establece la punibilidad a partir de los 14 años. Para ese adolescente, declaró que no era punible y dictó su sobreseimiento. También rechazó el planteo de incompetencia presentado por la defensa oficial.

“Como adultos, no podemos castigar a los niños, niñas y adolescentes por lo que no hicimos, por haberlos dejado en desamparo en su primera infancia”, escribió De Marinis. Castigarlos “por las faltas de respuesta del mundo adulto”, agregó, implica “desresponsabilizarnos de nuestro rol adulto”.

Dos fallos contra la nueva ley

La Ley 27.801 fue sancionada el 27 de febrero, publicada el 9 de marzo y entró en vigencia el 5 de septiembre, después de cumplido el plazo de 180 días previsto para la adecuación de las estructuras provinciales.

La norma derogó la Ley 22.278 y fijó un nuevo Régimen Penal Juvenil para adolescentes de entre 14 y 17 años. Entre sus principales cambios, estableció la punibilidad desde los 14 años, eliminó la excepción para delitos con penas menores a dos años y fijó un máximo de 15 años de prisión.

Laura De Marinis.

El fallo de De Marinis es el segundo pronunciamiento judicial que cuestiona la aplicación de la nueva norma desde su entrada en vigencia. El 7 de septiembre, la jueza Marta Pascual había suspendido por 60 días la aplicación de la ley en toda la provincia de Buenos Aires al hacer lugar a un hábeas corpus colectivo. La magistrada sostuvo que los centros bonaerenses no estaban en condiciones de recibir a más adolescentes privados de libertad.

La medida fue revocada el 15 de septiembre por la Sala I de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de Lomas de Zamora. Los jueces Miguel Carlos Navascués y Miguel María Alberdi consideraron que una decisión cautelar no podía suspender con alcance general una ley nacional vigente.

El caso de De Marinis tiene otro alcance. No suspendió la ley para toda la Ciudad ni para un conjunto de adolescentes, sino que declaró inconstitucional su aplicación en un caso concreto, el del joven de 14 años detenido en flagrancia.

Una ley que todavía espera recursos

La implementación del nuevo régimen también está atravesada por la discusión sobre los recursos disponibles. La Ley 27.801 contempla una partida de 23.739 millones de pesos para el año de su entrada en vigencia, destinada al Ministerio de Justicia y a la Defensoría General de la Nación.

La jueza Marta Pascual.

En el texto original se señala que el defensor oficial del fuero penal juvenil de La Plata, Ricardo Berenguer, afirmó que no se transfirió dinero a las provincias. Esa afirmación requiere atribución a la fuente original antes de publicarse.

La norma, además, fue reglamentada por el Decreto 875/2026, publicado el 7 de septiembre. La reglamentación establece mecanismos vinculados con la implementación del régimen, entre ellos la figura del supervisor, la atención de las víctimas, las medidas alternativas y la capacitación de los operadores especializados.

La jueza De Marinis cerró su resolución con una aclaración sobre el alcance de su decisión. “No pretendo romantizar la infracción penal juvenil”, escribió. “Sólo intento señalar que la incorporación al sistema penal tiene que ser el último recurso y, en algunas trayectorias vitales, lamentablemente es el primero”.

Renunció Alejandro Vilches a la Secretaría de Discapacidad y el Gobierno define a su reemplazante

Renunció Alejandro Vilches a la Secretaría de Discapacidad y el Gobierno define a su reemplazante

El funcionario dejó el cargo por motivos personales. El Ministerio de Salud analiza quién quedará al frente del organismo.

Alejandro Vilches renunció a su cargo como secretario nacional de Discapacidad por motivos personales y el Ministerio de Salud comenzó a evaluar quién será su reemplazante. La salida del funcionario abre una nueva etapa en la conducción del área, aunque hasta el momento no se informó oficialmente quién asumirá al frente de la Secretaría.

La definición cobra relevancia por el carácter transversal de las políticas vinculadas con la discapacidad, que abarcan aspectos que exceden el ámbito estrictamente sanitario y requieren de la intervención de distintas áreas del Estado.

La renuncia de Vilches

Entre sus competencias se encuentran cuestiones relacionadas con la accesibilidad, el transporte, la educación, el empleo, la protección social, la autonomía y la participación plena de las personas con discapacidad en la comunidad.

Históricamente, el organismo encargado de conducir estas políticas no surgió dentro de la estructura del Ministerio de Salud y su funcionamiento demanda una articulación permanente con diferentes dependencias estatales.

La cartera sanitaria interviene en aquellos asuntos que corresponden a sus competencias y brinda asesoramiento técnico cuando es requerido. Sin embargo, las políticas de discapacidad también involucran cuestiones presupuestarias y legislativas, así como decisiones en materia educativa, laboral, de transporte y protección social.

Por el momento, el Gobierno no dio a conocer quién sucederá a Vilches en la conducción de la Secretaría Nacional de Discapacidad.

Con información de la agencia NA

Adorni dice que vendió criptos por casi US$600.000, se guardó los dólares y luego los usó para comprar dos casas

Adorni dice que vendió criptos por casi US$600.000, se guardó los dólares y luego los usó para comprar dos casas

En un escrito de 78 páginas, el exjefe de Gabinete sostiene que el grueso de su patrimonio nació entre 2014 y 2018, en operaciones que no pasaron por ningún banco. Detalla cada movimiento donde hay registro público, pero no da montos ni fechas de los préstamos familiares. Tampoco explica cómo se financió el departamento de Caballito donde vive con su familia.

Manuel Adorni y su esposa, Bettina Angeletti, tenían más de medio millón de dólares ahorrados en efectivo, guardados en su casa, debajo del colchón, cuando el ahora exjefe de Gabinete se convirtió en vocero presidencial de Javier Milei. Pero la pareja no se encandiló por la riqueza repentina tras una arriesgada inversión en criptomoneda y la llegada al poder: optaron “deliberadamente” por “vivir como si no lo tuvieran”, con la mira puesta en la educación de sus hijos y en su propia jubilación. Pero los planes se truncaron por la función pública. Primero, por seguridad: el departamento de la calle Asamblea, en Parque Chacabuco, donde vivía el matrimonio, no tenía cochera y estaba en un primer piso, y los vecinos le arrojaban objetos al patio. Entonces se mudaron a un inmueble más amplio en Miró 550, en Caballito, que refaccionaron por completo. Luego, “a raíz de un altercado” que Adorni protagonizó en la vía pública, la pareja entendió que, para preservar a sus hijos menores, lo más conveniente era tener una casa de fin de semana en el barrio Indio Cuá, que ya conocían. Así compraron el lote 380 y también lo refaccionaron. Buscaban darle a sus hijos “tranquilidad” y “aire libre” para los fines de semana.

Ese es el relato que Adorni da de su crecimiento patrimonial, según el escrito que su defensa presentó ante el fiscal Gerardo Pollicita este fin de semana para responder el requerimiento que la fiscalía le hizo el 10 de agosto, en la causa que derivó en su salida del gobierno. El eje de la defensa es que el grueso del patrimonio es anterior a que Adorni asumiera un cargo público y que atesorarlos en efectivo en su casa no afecta “la moral pública”. Para sostenerlo, el escrito describe ocho direcciones de Bitcoin con actividad entre el 21 de octubre de 2014 y el 10 de septiembre de 2018, sin saldo actual. Según su tabla, se liquidaron en total US$591.544,61.

El partrimonio de Adorni al momento de asumir en la función pública.

La inversión, siempre según el escrito, fue de US$1.897,20 en 2014 y US$199.883,20 en 2017: más del 99% en un solo año. Eso deja una ganancia bruta de unos US$389.764, casi tres veces lo invertido. Adorni relata que las compras y las ventas se hicieron “en persona”, en lugares públicos, en efectivo y con contrapartes que “no se identificaban”. Los dólares billete se recibieron “de manos de cada comprador”, sin plataforma ni intermediario. El escrito reconoce que de esta etapa “no existe otro respaldo que el relato de mi asistido”.

Sobre el capital para comprar los primeros bitcoins, el escrito lo atribuye a honorarios que Adorni, contador, y Angeletti habrían cobrado “por fuera del circuito bancario y financiero formal”, más dinero de la herencia paterna de 2002. En el mismo pasaje la defensa admite que ese ahorro quedó “por fuera del sistema bancario y del radar” de ARCA.

La tabla de operaciones muestra una concentración llamativa. El 5 de agosto de 2017 se liquidaron cuatro direcciones por unos US$315.676, el 53% del total. Una sola operación, a las 14:49:23, fue de US$296.785,46. Tomando el precio que el propio escrito cita para el día siguiente (unos US$3.356), esa venta equivaldría a unos 88 bitcoins, un cálculo propio que debería poder confirmar la pericia. Ahí aparece una tensión que el escrito no resuelve. En un pasaje sostiene que la decisión de liquidar “se haya adoptado” en 2018, después del derrumbe del precio, de unos US$19.000 en diciembre de 2017 a menos de US$3.500. Pero su propia tabla muestra que más de la mitad se vendió en agosto de 2017 y que otra dirección se vendió en marzo de ese año.

Adorni y Angeletti, en la tumba del Rebe, cuando estalló el escándalo que derivó en su salida del Gobierno.

Para probar la titularidad, Adorni firmó un mensaje criptográfico con cada billetera ante un escribano el 7 de septiembre y dejó las claves privadas en un sobre lacrado con su abogado. Eso prueba que hoy controla esas billeteras, no quiénes fueron las contrapartes de 2014-2018. El relato tampoco coincide del todo con lo que Adorni contó en público. En una entrevista con José Del Río en La Nación, el 11 de junio, dijo haber invertido unos US$200.000 y ganado unos US$300.000, US$500.000 en total, contra los US$389.764 que salen de las cifras del propio escrito.

De los dólares bajo el colchón a la compra de dos inmuebles

La defensa de Adorni reconstruye un stock de dólares en efectivo que se fue consumiendo: US$565.000 al cierre de 2022, US$513.000 a fines de 2023, US$388.961,52 a fines de 2024 y US$209.961,52 a fines de 2025. Son US$303.038 menos en dos años. Al comienzo de 2024, el efectivo del matrimonio era de US$533.000: los 513.000 de Adorni más 20.000 en custodia de Angeletti, que después fueron al lote de Indio Cuá.

El requerimiento cuestionaba el origen de US$402.578 en divisas aplicadas, US$374.081 de ellos en efectivo, “dado que ninguno de esos ingresos fue percibido en moneda extranjera”. El escrito responde que salen de estos ahorros, que tanto Adorni como su esposa declararon en las rectificativas de sus declaraciones juradas, presentadas el 10 de junio pasado.

Adorni en 2013, en una foto publicadada en su Twitter, el mismo año en que comenzó a invertir y ganar en Bitcoins.

La historia inmobiliaria empieza en el departamento de la calle Asamblea 1132, en Parque Chacabuco, donde vivía el matrimonio antes de que Adorni llegara a la función pública. El escrito no dice cuándo lo compraron, pero es la pieza clave de todo lo que vino después: fue la garantía de la primera hipoteca.

El 15 de noviembre de 2024, Adorni compró el lote 380 del country Indio Cuá por US$120.000. Para pagarlo tomó un mutuo con garantía hipotecaria sobre el departamento de Asamblea por US$100.000 (escritura 119) y completó los otros US$20.000 con efectivo que estaba bajo custodia de su esposa. El escrito no dice quién le prestó esos US$100.000. Según lo que declararon ante el fiscal, fueron Graciela Molina, comisario inspector retirada de la Policía Federal, y su hija Victoria Cancio, subinspectora en actividad, que llegaron a Adorni vía su escribana. US$85.000 puso la madre y US$15.000 la hija, a dos años y con un interés del 11% anual. En Fiscalía declararon que Adorni todavía les debe unos US$70.000, que vencen en noviembre de 2026. Eso cuadra con los US$900 de intereses de 2024 y los US$30.000 de capital pagados en 2025 que figuran en el flujo de fondos del escrito.

El lote quedó a nombre de Angeletti y así figuró hasta la segunda rectificativa de las declaraciones juradas, del 10 de junio de 2026, que lo asentó al 50% para cada cónyuge, con el mismo criterio para la deuda hipotecaria. La defensa lo presenta como un derecho a rectificar, no como un ocultamiento.

La casa de Adorni en el country Indio Cua, en Exaltación de la Cruz.

Con el terreno comprado, vino la obra. El fiscal calculaba que Adorni le había pagado US$245.000 al contratista Matías Tabar por refaccionar la casa. La defensa dice que fueron US$175.000 y enumera once irregularidades en las planillas del contratista: ítems sin comprobante, mamparas pagadas y nunca instaladas, remitos anteriores al inicio de la obra, ausencia de arquitecto y de planos. Esa cifra coincide con la que calculó el perito arquitecto de la defensa (US$174.954,58), aunque los dos informes son de parte, contratados por los propios abogados de Adorni.

El cronograma que surge de lo que cita el escrito tiene un detalle: según un testigo, Adorni le escribió a Tabar por WhatsApp en agosto de 2024, antes de escriturar, para relevar el lote con la idea de refaccionarlo, y Tabar habría cobrado US$35.000 en efectivo el 16 de noviembre, un día después de la escritura, sin recibo. Sobre la diferencia entre las dos cifras, el propio Adorni dijo que “el número es menos y es un tema que se está dirimiendo en la justicia”.

Un año después, el 24 de noviembre de 2025, llegó la compra del departamento de la calle Miró 550, escriturada con el número 118. El escrito reconoce que se pagaron US$30.000 en efectivo “de contado” y dice que salieron de los ahorros. Pero no menciona el precio total, ni cómo se financió el resto, ni una hipoteca, ni el nombre de las vendedoras. Según lo publicado, el departamento costó US$230.000 y las propias vendedoras, Beatriz Viegas (72) y Claudia Sbabo (64), ambas jubiladas, financiaron los otros US$200.000. Ante la Justicia dijeron cobrar la jubilación mínima, y el hijo de una de ellas, Pablo Feijoo –que tiene ingresos a la Casa Rosada– declaró que Adorni acordó pagar otros US$65.000 fuera de la escritura.

El inmueble ubicado sobre la calle Miró al 500, donde vive Adorni.

Otros gastos que detalla el escrito

En 2024 y 2025 salieron US$354.038 en efectivo y entraron US$51.000. Los egresos incluyen:

  • US$175.000 en la obra de Indio Cuá (55.000 en 2024 y 120.000 en 2025), casi la mitad.
  • US$30.000 en el departamento de Miró 550.
  • US$30.000 de capital y US$11.310 de intereses de una hipoteca.
  • US$12.943 de escribanía.
  • US$23.697 en viajes (Aruba, US$14.697, y Llao Llao, US$9.000).
  • US$17.000 de alquiler de una casa de country en 2024 y 2025, más US$5.600 en 2023.
  • US$5.000 de tasa de ingreso al barrio.
  • US$15.630 en criptomonedas, ya como funcionario.
  • US$31.459 en “consumos varios”.

Entre las entradas de 2025 figura la venta del departamento heredado en La Plata, por US$50.000 (escritura 326, del 16/9/2025), dos meses antes de la compra de Miró. El requerimiento también sumaba “ingresos no alcanzados o exentos” por $21,7 millones en 2023, $123,7 millones en 2024 y $267,3 millones en 2025. La defensa explica que casi todo es ajuste de valuación por diferencia de cambio sobre los dólares, no fondos nuevos.

También se detallan otros gastos:

  • Los autos. Un Jeep Compass en marzo de 2024 ($21,5 millones), pagado con la permuta de un Renault Captur ($18,3 millones), $1 millón desde cada caja de ahorro del Banco Galicia y seis cuotas de $200.000 con Visa. La defensa declara un ingreso exento de $9.625.000 por esa permuta.
  • Las tarjetas de la madre. Silvia Pais es usuaria adicional de las tarjetas de Adorni desde hace años. Su consumo mensual pasó de $47.876 en enero de 2023 a $769.868 en agosto de 2025, 16 veces más. Según el escrito, ella cancela todo con depósitos en la caja de ahorro de Adorni, salvo tres reintegros en efectivo: $70.000 y $30.000 en 2023 y $300.000 en octubre de 2025. La defensa pide que no se le atribuyan los consumos financiados por terceros.
  • Los terceros. Acepta que su secretaria, Gisela Kocsis, Laura Schiuma y Luis Alujú pagaron cosas por él, y dice que les reintegró en efectivo con esos ahorros.
  • Los honorarios de escribanía. Se pagaron en efectivo ($7.301.865 en 2024 y $8.677.045 en 2025) y se facturaron a Angeletti por las tres operaciones: el lote 380, la hipoteca de Asamblea y Miró.
Según la declaración de Adorni, se mudó de un departamento en Parque Chacabuco al de Caballito porque los vecinos le arrojaban cosas al patio.

Dudas

El abogado de Adorni cuestionó la pericia de la Secretaría para la Investigación Financiera y el Recupero de Activos Ilícitos (SIFRAI), que acreditó que hay irregularidades por US$269.550, la mayoría en un clúster de TRON/USDT. Pero la defensa no los reconoce como propios: dice que dos direcciones no están atribuidas a nadie, que no puede identificar a los titulares de dos cuentas de Binance, que otra dirección “no pertenece” a Adorni y que una de las que sí reconoce la usó para canalizar donaciones para la familia de un comerciante asesinado y para un menor que necesitaba una operación. Pide que sea la Fiscalía la que le solicite los datos a Binance. También cuestiona la pericia: dice que Lemon y Digifin se contaron dos veces y que la herramienta Chainalysis Reactor es una “caja negra”.

Ninguna de las cuatro mujeres que figuran como acreedoras hipotecarias, Molina y Cancio, madre e hija, y Viegas y Sbabo, aparece nombrada en el cuerpo del escrito. Tampoco los mutuos familiares están documentados.

Claudia Sbabo, una de las jubiladas que le vendieron el inmueble de la calle Miró a Adorni.

El fiscal pidió acreditar los mutuos con Silvia Pais, la madre de Adorni, y con Norma Zuccolo: existencia, fecha cierta, entrega efectiva y aplicación de los fondos. La defensa contesta en dos páginas, todas jurídicas. Cita el artículo 1525 del Código Civil y Comercial, que no exige instrumento público para los préstamos, y jurisprudencia según la cual los préstamos entre familiares no suelen instrumentarse. Sostiene que las declaraciones juradas alcanzan como “principio de prueba instrumental”, y que en el caso de Pais, un mutuo entre madre e hijo, la falta de formalidades “no es indicio de irregularidad”.

No hay montos, fechas, comprobantes ni forma de entrega. Zuccolo aparece una sola vez en las 78 páginas, en el título del punto, y todo el desarrollo posterior habla de “ambos mutuos” pero describe solo a Pais. Las declaraciones juradas de Adorni sí muestran deudas con ambas ya en 2023, antes de la hipoteca de noviembre de 2024, y en 2024 figura “Sucesión Zuccolo”. Convertidas, equivalen a unos US$20.000 y US$22.500 (cálculo propio). Es decir, no habrían financiado ni Indio Cuá ni Miró, y el escrito no dice para qué sirvieron.

La defensa de Adorni afirma que las rectificativas de sus declaraciones juradas fueron anteriores al requerimiento y que rectificar es un derecho. Pide subsidiariamente que, si hay una discrepancia “tributaria”, el legajo pase a la Justicia Penal Económica o a ARCA.

MC

Adorni respondió las dudas de la Justicia sobre su patrimonio y dijo que no existe un “enriquecimiento apreciable"

Adorni respondió las dudas de la Justicia sobre su patrimonio y dijo que no existe un “enriquecimiento apreciable

En el descargo de 78 carillas que presentó este lunes, el exjefe de Gabinete sostiene que no existe "un enriquecimiento apreciable que no pueda ser explicado” y que toda la evolución patrimonial cuenta con respaldo documental. La defensa afirma que los movimientos financieros, incluso los que aparecen como desbalanceados, “encuentran sustento razonable y verificable” en la prueba presentada.

Manuel Adorni presentó ante la Justicia su justificación patrimonial en la causa que investiga un presunto enriquecimiento ilícito, un expediente que desde hace meses acumula inconsistencias, movimientos financieros llamativos y operaciones que el fiscal federal Gerardo Pollicita pidió aclarar en detalle.

La presentación del escrito de 78 carillas acompañado por documentación contable y técnica que hizo este domingo a la nioche a través de su abogado, Matías Ledesma, busca responder los 20 puntos que la fiscalía marcó como problemáticos en la evolución de sus bienes entre diciembre de 2023 y junio de 2026. El exfuncionario tenía hasta este martes para entregar las respuestas sobre las inconsistencias que surgieron en la investigación.

Según el análisis económico incorporado al expediente, Adorni y su esposa, Bettina Angeletti, registraron ingresos comprobados por $229,7 millones y gastos por $272,8 millones durante el período investigado. La diferencia —unos $43 millones— es uno de los núcleos de la sospecha fiscal. A eso se suman desembolsos en dólares por US$402.578, vinculados a propiedades, refacciones, mobiliario, alquileres temporarios y viajes al exterior.

En su descargo, Adorni sostiene que no existe “un enriquecimiento apreciable que no pueda ser explicado” y que toda la evolución patrimonial cuenta con respaldo documental. La defensa afirma que los movimientos financieros, incluso los que aparecen como desbalanceados, “encuentran sustento razonable y verificable” en la prueba presentada.

Con respecto a las dudas sobre sus operaciones con criptoactivos no reguladas, señaló que se realizaron entre 2014 y 2018, antes de su ingreso a la función pública y en un momento en el que la adquisición de bitcoin se realizaba entre particulares o en plataformas internacionales que ya no existen. Al rerspecto, Adorni detalló que su dinero en efectivo provino de ahorros por cerca de US$ 600 mil (ocho billeteras le “generaron US$ 591.544,61”) que justificó en la liquidación de Bitcoin entre 2017 y 2018.

Por otro lado, sobre las rectificaciones en su declaración jurada por los dólares no declarados, Adorni advirtió que no ve en eso un “indicio de ocultamiento” porque “restablece por iniciativa propia la exactitud de lo declarado”, motivo por el cual “merece tratamiento benigno”.

La casa de Indio Cuá: el punto más sensible

Uno de los aspectos más controvertidos es la remodelación de una vivienda en el country Indio Cuá, donde el contratista Matías Tabar declaró haber recibido US$245.000 en efectivo por las obras. Adorni niega esa cifra: asegura que el gasto real fue de US$175.000, provenientes de una cuenta bancaria y de ahorros personales. También cuestiona inconsistencias en las planillas del contratista y afirma que varios ítems “carecen de fecha de registro”.

Sobre la compra del inmueble, el exjefe de Gabinete sostiene que se financió con un préstamo hipotecario de US$100.000 y US$20.000 en efectivo, y que no hubo pagos ocultos ni fondos de origen dudoso.

La fiscalía también pidió explicaciones sobre:

  • Operaciones con criptoactivos no declaradas inicialmente.
  • Dólares en efectivo incorporados luego en las declaraciones juradas.
  • Préstamos familiares que figuran como parte del financiamiento de gastos.
  • La compra del departamento de Miró al 500 y otras operaciones inmobiliarias.

Adorni entregó documentación para cada uno de estos puntos y argumentó que todos los movimientos tienen trazabilidad suficiente.

Qué pasa ahora

Con el descargo presentado, el fiscal Pollicita debe evaluar si las explicaciones y la documentación cierran las inconsistencias detectadas. Si no lo hacen, el expediente podría avanzar hacia nuevas medidas de prueba e incluso una indagatoria para Adorni y su esposa.

La presentación de este lunes no cierra la causa: apenas abre una etapa decisiva. La Justicia deberá determinar si la evolución patrimonial del exjefe de Gabinete fue efectivamente justificable o si, por el contrario, las brechas detectadas constituyen el inicio de un caso de enriquecimiento ilícito.

“El amor recibido me dio fuerzas para ganarle al balazo”: Grillo habló de su recuperación y su vuelta a la fotografía

“El amor recibido me dio fuerzas para ganarle al balazo”: Grillo habló de su recuperación y su vuelta a la fotografía

El reportero gráfico habló con Amnistía Internacional Argentina sobre su recuperación, el regreso a la cámara y el sentido del fotoperiodismo. El gendarme acusado de dispararle irá a juicio oral.

El jueves 30 de julio, Pablo Grillo se paró al costado del campo de juego del Libertadores de América con una cámara colgada del cuello. Independiente le ganaba 1-0 a Newell's. En el entretiempo, su cara apareció en la pantalla gigante y el estadio lo ovacionó. Grillo siguió sacando fotos.

Era su primer partido como fotógrafo desde el 12 de marzo de 2025, cuando un cartucho de gas lacrimógeno disparado por un gendarme le fracturó el cráneo mientras cubría la marcha de jubilados frente al Congreso. “El momento que volví a sacar fotos fue algo que estaba esperando hacía bastantes meses”, contó Grillo en una entrevista con Amnistía Internacional Argentina, en el marco del día del Fotógrafo.

Del disparo a la recuperación

Aquel miércoles de marzo, a las 17.18, Grillo cubría la marcha semanal de jubilados en Hipólito Yrigoyen y Solís, a metros del Congreso. Tenía 35 años, llevaba puesto el chaleco de prensa y trabajaba con una Nikon D800. El cabo primero Héctor Jesús Guerrero, integrante del Destacamento Móvil 6 de Gendarmería, disparó un cartucho de gas lacrimógeno en dirección horizontal. El proyectil impactó en la cabeza de Grillo y le provocó una fractura de cráneo y pérdida de masa encefálica. La cámara quedó en el asfalto.

Antes de las 18, el fotógrafo ingresó al Hospital Ramos Mejía. Estuvo una semana en coma inducido y atravesó al menos ocho cirugías, entre ellas intervenciones por un hematoma, tejido dañado e hidrocefalia. También le colocaron dos placas de titanio y una válvula que luego falló y obligó a su regreso a terapia intensiva.

El 27 de noviembre, más de ocho meses después del disparo, dejó la unidad de cuidados intensivos y continuó su recuperación en el Hospital de Rehabilitación Manuel Rocca. Allí trabajó para recuperar el habla, el equilibrio y la movilidad. El 14 de marzo de 2026, un año después de la marcha, recibió el alta y continuó la rehabilitación en la casa familiar de Remedios de Escalada. “El amor recibido, todo lo que me regalaron, todo eso me dio fuerza para yo ganarle al balazo en la cabeza”, dijo.

La causa contra el gendarme

La causa judicial avanzó mientras Grillo atravesaba su recuperación. El 7 de octubre de 2025, la jueza federal María Servini procesó a Guerrero y le impuso un embargo de 203 millones de pesos. Según la resolución, el disparo fue realizado de manera horizontal y antirreglamentaria. Servini sostuvo que Guerrero actuó “a sabiendas de que con su accionar podía poner en riesgo la integridad física (…) o incluso la vida”.

Los peritos contabilizaron seis disparos realizados “sin que existiera un contexto de agresión”. La Cámara Federal confirmó el procesamiento en diciembre y en marzo de 2026 quedó firme. A su vez, el 12 de mayo, Servini elevó a juicio oral el tramo de la causa correspondiente a Guerrero. Está acusado de lesiones gravísimas agravadas por abuso de su función y abuso de armas agravado.

La querella, integrada por el Centro de Estudios Legales y Sociales y la Liga Argentina por los Derechos Humanos, había pedido que el hecho fuera investigado como tentativa de homicidio. El expediente quedó radicado en el Tribunal Oral Federal 6. Guerrero llega al juicio en libertad y tiene prohibición de salir del país desde julio de 2025. Todavía no hay fecha para el debate. “Ya presentamos la prueba (…) Está todo en marcha”, dijo en agosto la abogada querellante Claudia Cesaroni.

Héctor Guerrero, el gendarme que le disparó a Pablo Grillo.

En paralelo, continúa abierta la investigación sobre la cadena de mandos del operativo. Ese mismo mes, Servini reclamó al Ministerio de Seguridad precisiones sobre el faltante de una hora, entre las 17 y las 18, en las transcripciones de las comunicaciones por handy de la Policía Federal. Las fotografías tomadas durante aquella jornada también forman parte del expediente. Imágenes de otros reporteros gráficos, entre ellos Kaloian Santos Cabrera y Juan Foglia, fueron utilizadas para identificar al gendarme.

“Generar un documento que quede para la posteridad”

Para Grillo, el regreso a la cámara no fue solamente la vuelta a una herramienta de trabajo. También significó recuperar una parte de su historia. “La importancia del fotoperiodismo es el documento, el documento visual, generar un documento que quede para la posteridad”, explicó. Y agregó: “A veces se deja por sentado un montón de derechos que a lo mejor se nos olvida”.

El 21 de septiembre, Día del Fotógrafo en Argentina y otros países de América Latina, Grillo habló también del origen de ese vínculo con la cámara. “La fotografía la arranqué por una cuestión de verlo a mi viejo con una cámara siempre colgada. Él se apasionó y esa adrenalina me transmitió”, contó.

Ese hombre es Fabián Grillo, quien durante meses acompañó a su hijo y dio partes sobre su estado de salud en las puertas de los hospitales. En agosto, Pablo Grillo volvió a la Plaza del Congreso para cubrir una movilización. Regresó al mismo lugar donde había sido herido, con la misma herramienta. “Escuchar el flash en esa cámara es como decir ‘algo pasa ahí’”.